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Lagarto Blanco siete

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:49
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siete

 

 

Un muertito

 

            Una mañana, un cargador frontal, traía entre la pala un cadáver, los trabajadores dieron cuenta al jefe de la mina, este, dio cuenta a la policía, esta se presentó  en el lugar del hallazgo  y con un simple análisis   concluyeron que se trataba de un cuerpo muy antiguo. No se si era tan así, ni en que medios técnicos se afirmaron para sostener tal hipótesis, lo cierto,  quedé con   una pequeña duda.

            La historia que se cuenta respecto de estos hallazgos en lugares que no son el cementerio propiamente tal, se debe a que en aquellos tiempos se practicaba el achique de cuadrilla, ya sea porque el elegido le caía mal al grupo, o porque había que mejorar el reparto de lo ganado.

            Estas prácticas quedaban en el más estricto de los secretos, nadie buscaba al desaparecido y si lo hacía es seguro que los mismos trabajadores inventaban una historia para distraer la búsqueda., ya sea por abandono, porque se fue con otra pero nunca se decía que estaba enterrado. La existencia de unas perforaciones que iban quedando era propicia para el cometido, después de pegarle  con algo contundente en la cabeza, lo tiraban  a ese hoyo y  con el mismo caliche lo tapaban y ya está, era.

Muchos    de estos mineros fueron traídos del oriente, engañados, abrazaban el sueño de cambiar sus vidas y los embarcaban con la promesa  de un prospero futuro, hay varios libros que señalan estos y otros acontecimientos con mas detalle y precisión.

 

                                                          

 

                                                       

                         Las mantenciones

 

El sistema de mantención de los equipos, no es el más óptimo, no quiero usar la palabra malo, ya que personalmente he comprobado que  este sistema se repite en todas las faenas, por lo que debo suponer que es parte de la forma con que se acostumbra a operar,  

Por ética, no daré nombres del personal que trabaja y del que está a cargo de las mantenciones ya que ellos hacen lo que pueden con los elementos que tienen. Aunque no siempre es así, pero, en este caso solo comentaré los distintos acontecimientos.

 

La frase que se acostumbra a usar es “OPERATIVO”, este detalle es usado para dar por terminada la mantención o reparación de un determinado equipo, el que, en muchas oportunidades ni siquiera es intervenido, la clave, es tener el mínimo de equipos en el taller y el máximo a disposición de la producción.

Solo los jefes más puntudos se dan cuenta de esta maniobra y exigen a los mecánicos por medio de su respectivo jefe, que el equipo salga en condiciones óptimas.

 

Los aceites, el engrase, las horas transcurridas, a las que se debe someter cada equipo, es muchas veces ignorado pasando  por alto este detalle hasta cuando el equipo

Lagarto Blanco seis

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:32
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seis

ese problema en particular, aunque nada tengan que ver con la faena, sea resuelto. Ante tanta injusticia, tanta rudeza del medio, rudeza que se hace cruel, pensaba que ese hombre era un ángel para todos nosotros. Vallan para él y su familia mis sinceros deseos y respeto.

 

En contraposición,  no puedo dejar de referirme a los jefes mala leche, a los que se les llama “Levantados de raja”, los que todo lo complican, los que se olvidan que frente a ellos tienen a personas, padres, esposos, tíos, abuelos y que juntos comulgamos el mismo interés, con ellos, también las he tenido,. Sin embargo, porque  resultan poco agradables  las distintas situaciones que se dan,  es que, dejaré al amable lector disponer de su experiencia para darse por enterado.

 

 Dedicado a observar

 

         Una de las razones por las que escribo, tiene que ver con las injusticias sociales he aquí un comentario.

 

         Los jefes, (la mayoría), Piensan y sostienen que los trabajadores son los que se roban el petróleo  de la empresa, en efecto he visto a alguno de ellos llenando botellas de dos litros una o dos como máximo para luego cargarlas en la mochila. Pero debo reconocer que no son todos, que en este ambiente como en todas partes también se cuecen habas, pero es de justicia reconocer que los treinta mil  litros mensuales que se pierden  se van por otro lado y no por este. Los jefes saben de estas prácticas y las que se dan al interior de las faenas, acá, se produce un trafico evidente de este liquido, apetecido principalmente por algunas empresas contratistas.

 

         Si los jefes conocen este detalle 

 

¿Por qué no atacan el problema de raíz y dejan de cargar de culpa a la clase trabajadora?

        

         -Porque, es mucho mas fácil, creíble, y no existe una respuesta de descargos por parte de los trabajadores, porque al trabajador le da lo mismo. “El trabajador, conoce a los verdaderos interesados de que estas prácticas continúen  y comentan, que los jefes tienen mucho que decir al respecto.

 

Lagarto Blanco cinco

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:28
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cinco

 

pena y de rabia, rabia por haberla perdido sin despedirme de ella, sin pasarle un vaso de agua en su lecho de enferma,

 

-“Putas, recontra putas, tanto tiempo perdido y ella necesitándome”.

 

“¿Y que fue de mis hermanos menores”?

 

-Hace tiempo que ellos partieron de su lado, el menor ni siquiera terminó la escuela básica y se marchó,  los otros, también  se fueron y  el mayor dejó de mandarle dinero y de saber de ella hace mucho tiempo.

 

¿Tanto tiempo había pasado?

 

No quise sacar la cuenta, ni menos seguir preguntando, me marché de aquel lugar para nunca más volver  a saber del tema.

 

Sobre mis hombros y escondida en mi alma, cargué mi  gran pena, la que me acompaña hasta el día de hoy, especialmente lo de mi madre, lo otro, es parte del pasado y ya no es pena sino un amargo trago.

 

Los días se fueron pasando, arremetí al trabajo, quería pasar pronto hasta encontrar otro episodio, así,  por   las tardes me agarraba el recuerdo de  calles polvorientas que dejé cuando niño, de mis hermanos, de lo que pudo ser y no fue.

Un lápiz y un cuaderno llegaron circunstancialmente a mis manos, así, como divagando en el recuerdo, fui mezclando mi vida con la de otros.

 

¡Escritor!,

 

¡No!, nada de eso, solo un simple narrador de experiencia sin más pretensiones que cobijar el recuerdo entre estas hojas y estas líneas.

 

Trato diferente y deferente.

 

Por las distintas faenas que he  pasado recuerdo un episodio especial que tiene que ver con el trato justo y digno el que se hace merecedor el ser humano simplemente por ser una persona.

 

Un jefe, se dirige a todos los trabajadores, con voz firme pero amable y da las instrucciones  necesarias al inicio de  un turno, charla o inducción le llaman. Cada vez que se dirige a uno de nosotros lo hace con particular amabilidad y tono paternal, todos entienden el tema y cada día no es diferente, en el, se puede encontrar solución, puede escuchar y ayuda a que

 

Lagarto Blanco cuatro

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:24
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cuatro

 

contaron   que hace siete días que estaba con ellos, que me habían encontrado en medio de una quebrada, que habían pensado que se trataba de un muerto, que al darse cuenta que estaba vivo me ayudaron y me trajeron a su casa, (sic) Era una ruca armada a la orilla de una quebrada y muy cerca del camino principal, pero alejada de la vista de los extraños.

 

         Mis recuerdos poco a poco volvían a mi mente a ellos les conté lo mío, ellos fueron mi  único y ultimo pañuelo de lagrimas, no volvía a hablar de ella, ni quise recordarla.

         Ellos, al tiempo después me dí cuenta, eran una pareja de amantes, se habían conocido y enamorado, dejaron esposa he hijos y decidieron esconderse en el desierto dispuesto a vivir su torbellino de amor.

 

¿Cómo podía ser?,

 

Me preguntaba, al tiempo que decía, al diablo, que me debe importar semejante situación, al comprender su amor, y recordar que ellos me salvaron la vida, no podía hacer otra cosa mas que abrir mi corazón y quererles como se quieren a las personas.

 

Llegó el día de mi partida, con palabras que me salieron muy de adentro me despedí de ellos siguiendo las indicaciones para encontrar trabajo en una mina de sal, incluso me dieron hasta el nombre del jefe de la mina, al que podía dirigirme. Así lo hice y muy pronto me  encontré trabajando en una salinera, me ocupe de Carrero, era lo único que sabía hacer. El jefe me tomó cariño, al tiempo después me dio la oportunidad que esperan todos los mineros, subirse a un equipo de carga, eso le daba importancia, tenía otro sueldo, también otro estatus dentro de los trabajadores. El lunes siguiente me llamaron de la oficina a firmar un nuevo contrato, “Operador de maquinaria pesada”.

 

Estaba feliz, de mi madre nada sabía, ni menos de mis hermanos, cuando estuve bien y con salida, la busqué, tomé un bus y me dirigí al pueblo en donde vivíamos, estaba todo cambiado, cuando pregunté por mi madre en la casa que ella habitaba me atendió  una señora que no era mi madre, ahí me la dejó caer de sopetón.

 

“La señora por la que usted pregunta, murió hace tres meses,  estaba sola, los vecinos le daban de comer y la cuidaron hasta que el Señor se acordó de ella”.

 

Cualquier cosa podía esperar de nuevo, pero la muerte de mi viejita me cayó como un muro sobre mi cabeza, ahí  mismo me puse a llorar, de

Lagarto Blanco tres

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:04
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tres

a todos lados, abrí la puerta de repente y ahí estaba ella, la había asustado, estaba durmiendo, “sola”.

         Sentí  vergüenza de haber dudado de ella, por temor a una reprimenda es que nada dije. Esa noche hicimos el amor como nunca antes, al solo recuerdo de aquel episodio me daba rabia y ahogaba mis sentimientos en abrazarla hasta quedarnos dormidos.

 

         Un día un compañero de trabajo se acercó a mi para decirme que mi negra me engañaba con el dueño del almacén, que el mismo  había visto como don pepe, la abrazaba y le tomaba las manos mientras el atendía la clientela, por supuesto que no le creí, al contrario, me enojé con el y en mi vida no volví a dirigirle la palabra.  Es que no podía ser, creía en mi negra y no estaba dispuesto a pasar por el dolor de la duda de nuevo, por mucho que me molestaran los viejos.

 

         Otro día escuche a una vecina un cuento parecido, tampoco le hice caso, ni a los murmullos de pasillo ni cuando se quedaban mirándome al pasar por el lado de un grupo de personas.

 

         Fue tiempo después que luego de soportar cuatro horas en mi trabajo sin equipo, me  di maña para que me dieran permiso para volver a casa, dije que estaba enfermo, que me dolía mucho el estomago,  el jefe no solo me dio permiso sino que le pidió a otro compañero que me trasladara al consultorio para que me vieran, así llegué a casa esa madrugada.

         Estaba   enfermo, pero,  de duda y de intriga, mi corazón se volcaba una y otra vez  y mis tripas se retorcían cada vez que pensaba en que si todo lo que se decían era verdad.

         Abrí la puerta en forma normal, no quería  pasar por lo de la vez anterior, me acerqué a la cama y grande fue mi sorpresa, mis ojos se nublaron, no podía ser, no quería creer lo que estaba viendo, ella estaba sobre el, galopando, no me habían sentido, la tome por el cuello, luego la solté y salí de ahí corriendo.

         No se cuanto tiempo pasó, me largué a caminar y caminar y donde encontraba la noche o el agotamiento, ahí me dormía, de vez en cundo comía algo, mis día ya no eran días.

         El desierto fue mi cobija, mientras tuve fuerzas, caminé por entre cerros  y arenas, de pronto y sin darme cuenta se me apagó la luz, creo que me estaba volviendo loco, hablaba solo, lloraba, gritaba……

 

         Desperté un día en los brazos de un hombre, al tiempo que me decía que bebiera lo que tenía en la cuchara,  cuando recobré mi conciencia poco a poco fui dándome cuenta de los acontecimientos, y es porque ellos, Rabin y Rabón, dos hombres que vivían juntos, cuando pude asimilar, me

Lagarto Blanco dos

lunes, 06 de abril del 2009 a las 02:54
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dos

 al año de estar juntos, le propuse la idea de tener un bebe,  quería ser padre, ahí me soltó la primera verdad, junto a la segunda y la tercera.

 

- “Quedé estéril después que tuve a mi hija”

                  

- “A mi hija la dejé al cuidado de mi madre”

                           

 

- “Recién tiene nueve años”

 

           ¿Me lo merecía?, no se, guardé silencio por un buen rato, no me salía el habla.

 

         Solo, y por el gran amor que estaba sintiendo por ella es que nada dije ni le recriminé, ella solita me fue dando explicaciones, al fin y al cabo, reflexioné, la vida es de ella y hasta antes de conocerla y estar juntos ella sabía lo que hacía, de hoy en adelante es lo que importa,  el tema quedó cerrado y no se volvió a tocar.

         La  idea de tener un hijo, me seducía, cuando estaba solo,  la sola idea, envalentonaba mis sentimientos,  luego volvía a la realidad.

 

 No podía ser.

 

         Entre nosotros los trabajadores, nos hacemos bromas de;

“Cómo te están cagando en la casa”,  

“Que el patas negras está cesante por eso no te luce la plata”,

 

“Que si te devuelven para la casa, ya sea porque no hay equipo  disponible o porque estas enfermo tienes que llegar tirando piedras al techo, 

 

Hay  algunos que toman caldo de cabeza, especialmente cuando tienen alguna sospecha, o les ha llegado algún cuento. Lo cierto es que de vez en cuando, yo pensaba;

 

“Y, si en mi caso fuera cierto”.

 

-¡Haaaagg!,  “No puede ser, mi negra está enamorada de mi y yo de ella, en  mi caso es imposible que suceda”,  ni  siquiera lo pensaba.

 

         Solo para saber o salir de la curiosidad un día en que faltó el equipo de otro compañero, le ofrecí que  se quedara en mi puesto, por lo que fui devuelto a casa, llegué despacito, antes de entrar a la pieza, puse oído, miré

 

Lagarto Blanco uno

lunes, 06 de abril del 2009 a las 02:53
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Uno

 

         Decía, que en esta ultima  faena traté  no pensar en mi padre, de que si lo encontraba estaba bien, si no, bien también, por eso cabeza gacha  me trabé en la contienda de seguir trabajando, cada termino de turno, nuestro paradero era la cantina, allí por largas horas jugábamos a las cartas y le poníamos entre pera y bigote, muchas veces salí de ahí afirmado en los mocos y otras tantas veces simplemente no salía, sacaba una o dos hornadas hasta que me decidía volver al campamento.

        

Don Pedro, el dueño de la cantina, había contratado recientemente  una nueva sirvienta, me dediqué toda  una tarde a mirar sus lindos ojitos, eran de color aperlado,

 

Sentimentalismo

 

         Aquí partió mi historia sentimental, nunca había tenido mujer, escuchaba mis compañeros hablar de ellas de que como lo hacían y yo para no parecer un tonto, nada decía, ni preguntaba, No niego que me sentí feliz cuando accedió a mis requerimientos amorosos, como un experimentado galán me dirigí a ella invitándola a salir algún día.

La primera salida ocurrió un domingo, paseamos por la plaza del pueblo ya tarde en la noche decidí tomarle la manito y robarle un beso.

         Los días  fueron pasando y nació entre nosotros un encendido romance, el primer día  que nos acostamos le conté  que era virgen, que de sexo nada sabía, al principio no me creyó pero estando en la cama se convenció que no le había mentido.

 

         Pensé en ella cada momento, cada día mis pensamientos estaban en su mirada, en sus ojos, en esa forma de mirar y de hacer el sexo, fue una buena profesora, nos pusimos a vivir juntos. Arrendé una pieza y esta, se transformó en nuestro nidito de amor, cuando mis compañeros me invitaban a jugar cartas en la cantina decía que no, que me dolía la cabeza, que estaba enfermo,  pero nunca dije, que era porque quería estar con ella.

         Transformé mi vida en un torbellino, cada pensamiento, cada espacio desocupado de mi cerebro, cada actitud, estaba  relacionada con esta mujer,

 

Memorias de un lagarto (introducción)

domingo, 05 de abril del 2009 a las 21:05
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 Introducción

 

 

 

Soy hijo de minero, nací al amparo de las tierras calicheras, mi padre como buen minero fue bueno para el trago, mi madre, madre de cinco hijos siendo yo el mayor, sumisa, lavandera, servicial, buena vecina, escurridiza en su andar y mala para explicar las largas ausencias de mi padre, el tema lo eludía hasta que un día se convenció que debía dar por terminada esta relación y sin mas tramite, tomo algunas pertenencias y nos   mudamos a casa de una tía, la que apenas supo que teníamos una vida de perros junto a nuestro padre convenció a la mama para que se fuera a su casa por un tiempo.

         De mi padre solo vine a saber de el cuando ya estaba grande y trabajaba en las calicheras de María Elena, ahí  forje mis primeros pasos y tal vez en busca de ese padre es que me la pase de faena en faena. Un viejo al que apodaban el MALO, por las señas que yo le dí me dijo que mi padre se encontraba   en la   Mina    Sierra Miranda,

 

         No aguanté  mucho la espera, poquito tiempo después me las emplumaba para Antofagasta y por contacto de otros ex compañeros es que pude entrar a trabajar a esta mina. Al requerir  detalles, supe que hacía una semana, que el no daba señales de vida, que incluso no se había acercado  a cobrar   el sueldo.

         Por un tiempo dejé de preocuparme de él, trabaje como bruto, le mandaba dinero a mi mamita para ayudar en la crianza de mis hermanos y con la intención de que los mande a la escuela, claro, no quería que ellos fueran unos brutos sin estudios.

         La discusión con un jefe de la mina, me llevó a pensar que había llegado mi tiempo de estar, este jefe tenía la virtud del sapeo, por nada, siempre estaba acusando, de la pega era muy poco lo que sabía, esto, a los otros jefes les gusta por eso es que lo subieron rápidamente a capataz de cuadrilla primero, para muy pronto ser supervisor de la mina.

         La nula  formación técnica  y la escasa escolaridad lo llevaron a cometer errores de trato con el personal, los garabatos y los malos tratos eran su principal herramienta de trabajo, por supuesto, se encontró conmigo y no le permití sus términos. 

 

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