Lagarto Blanco cuatro
cuatro
contaron que hace siete días que estaba con ellos, que me habían encontrado en medio de una quebrada, que habían pensado que se trataba de un muerto, que al darse cuenta que estaba vivo me ayudaron y me trajeron a su casa, (sic) Era una ruca armada a la orilla de una quebrada y muy cerca del camino principal, pero alejada de la vista de los extraños.
Mis recuerdos poco a poco volvían a mi mente a ellos les conté lo mío, ellos fueron mi único y ultimo pañuelo de lagrimas, no volvía a hablar de ella, ni quise recordarla.
Ellos, al tiempo después me dí cuenta, eran una pareja de amantes, se habían conocido y enamorado, dejaron esposa he hijos y decidieron esconderse en el desierto dispuesto a vivir su torbellino de amor.
¿Cómo podía ser?,
Me preguntaba, al tiempo que decía, al diablo, que me debe importar semejante situación, al comprender su amor, y recordar que ellos me salvaron la vida, no podía hacer otra cosa mas que abrir mi corazón y quererles como se quieren a las personas.
Llegó el día de mi partida, con palabras que me salieron muy de adentro me despedí de ellos siguiendo las indicaciones para encontrar trabajo en una mina de sal, incluso me dieron hasta el nombre del jefe de la mina, al que podía dirigirme. Así lo hice y muy pronto me encontré trabajando en una salinera, me ocupe de Carrero, era lo único que sabía hacer. El jefe me tomó cariño, al tiempo después me dio la oportunidad que esperan todos los mineros, subirse a un equipo de carga, eso le daba importancia, tenía otro sueldo, también otro estatus dentro de los trabajadores. El lunes siguiente me llamaron de la oficina a firmar un nuevo contrato, “Operador de maquinaria pesada”.
Estaba feliz, de mi madre nada sabía, ni menos de mis hermanos, cuando estuve bien y con salida, la busqué, tomé un bus y me dirigí al pueblo en donde vivíamos, estaba todo cambiado, cuando pregunté por mi madre en la casa que ella habitaba me atendió una señora que no era mi madre, ahí me la dejó caer de sopetón.
“La señora por la que usted pregunta, murió hace tres meses, estaba sola, los vecinos le daban de comer y la cuidaron hasta que el Señor se acordó de ella”.
Cualquier cosa podía esperar de nuevo, pero la muerte de mi viejita me cayó como un muro sobre mi cabeza, ahí mismo me puse a llorar, de



