Lagarto Blanco dos
dos
al año de estar juntos, le propuse la idea de tener un bebe, quería ser padre, ahí me soltó la primera verdad, junto a la segunda y la tercera.
- “Quedé estéril después que tuve a mi hija”
- “A mi hija la dejé al cuidado de mi madre”
- “Recién tiene nueve años”
¿Me lo merecía?, no se, guardé silencio por un buen rato, no me salía el habla.
Solo, y por el gran amor que estaba sintiendo por ella es que nada dije ni le recriminé, ella solita me fue dando explicaciones, al fin y al cabo, reflexioné, la vida es de ella y hasta antes de conocerla y estar juntos ella sabía lo que hacía, de hoy en adelante es lo que importa, el tema quedó cerrado y no se volvió a tocar.
La idea de tener un hijo, me seducía, cuando estaba solo, la sola idea, envalentonaba mis sentimientos, luego volvía a la realidad.
“No podía ser.
Entre nosotros los trabajadores, nos hacemos bromas de;
“Cómo te están cagando en la casa”,
“Que el patas negras está cesante por eso no te luce la plata”,
“Que si te devuelven para la casa, ya sea porque no hay equipo disponible o porque estas enfermo tienes que llegar tirando piedras al techo,
Hay algunos que toman caldo de cabeza, especialmente cuando tienen alguna sospecha, o les ha llegado algún cuento. Lo cierto es que de vez en cuando, yo pensaba;
“Y, si en mi caso fuera cierto”.
-¡Haaaagg!, “No puede ser, mi negra está enamorada de mi y yo de ella, en mi caso es imposible que suceda”, ni siquiera lo pensaba.
Solo para saber o salir de la curiosidad un día en que faltó el equipo de otro compañero, le ofrecí que se quedara en mi puesto, por lo que fui devuelto a casa, llegué despacito, antes de entrar a la pieza, puse oído, miré



