Lagarto Blanco seis
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ese problema en particular, aunque nada tengan que ver con la faena, sea resuelto. Ante tanta injusticia, tanta rudeza del medio, rudeza que se hace cruel, pensaba que ese hombre era un ángel para todos nosotros. Vallan para él y su familia mis sinceros deseos y respeto.
En contraposición, no puedo dejar de referirme a los jefes mala leche, a los que se les llama “Levantados de raja”, los que todo lo complican, los que se olvidan que frente a ellos tienen a personas, padres, esposos, tíos, abuelos y que juntos comulgamos el mismo interés, con ellos, también las he tenido,. Sin embargo, porque resultan poco agradables las distintas situaciones que se dan, es que, dejaré al amable lector disponer de su experiencia para darse por enterado.
Dedicado a observar
Una de las razones por las que escribo, tiene que ver con las injusticias sociales he aquí un comentario.
Los jefes, (la mayoría), Piensan y sostienen que los trabajadores son los que se roban el petróleo de la empresa, en efecto he visto a alguno de ellos llenando botellas de dos litros una o dos como máximo para luego cargarlas en la mochila. Pero debo reconocer que no son todos, que en este ambiente como en todas partes también se cuecen habas, pero es de justicia reconocer que los treinta mil litros mensuales que se pierden se van por otro lado y no por este. Los jefes saben de estas prácticas y las que se dan al interior de las faenas, acá, se produce un trafico evidente de este liquido, apetecido principalmente por algunas empresas contratistas.
Si los jefes conocen este detalle
¿Por qué no atacan el problema de raíz y dejan de cargar de culpa a la clase trabajadora?
-Porque, es mucho mas fácil, creíble, y no existe una respuesta de descargos por parte de los trabajadores, porque al trabajador le da lo mismo. “El trabajador, conoce a los verdaderos interesados de que estas prácticas continúen y comentan, que los jefes tienen mucho que decir al respecto.



