Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Lagarto Blanco tres

lunes, 06 de abril del 2009 a las 03:04
guardado en

tres

a todos lados, abrí la puerta de repente y ahí estaba ella, la había asustado, estaba durmiendo, “sola”.

         Sentí  vergüenza de haber dudado de ella, por temor a una reprimenda es que nada dije. Esa noche hicimos el amor como nunca antes, al solo recuerdo de aquel episodio me daba rabia y ahogaba mis sentimientos en abrazarla hasta quedarnos dormidos.

 

         Un día un compañero de trabajo se acercó a mi para decirme que mi negra me engañaba con el dueño del almacén, que el mismo  había visto como don pepe, la abrazaba y le tomaba las manos mientras el atendía la clientela, por supuesto que no le creí, al contrario, me enojé con el y en mi vida no volví a dirigirle la palabra.  Es que no podía ser, creía en mi negra y no estaba dispuesto a pasar por el dolor de la duda de nuevo, por mucho que me molestaran los viejos.

 

         Otro día escuche a una vecina un cuento parecido, tampoco le hice caso, ni a los murmullos de pasillo ni cuando se quedaban mirándome al pasar por el lado de un grupo de personas.

 

         Fue tiempo después que luego de soportar cuatro horas en mi trabajo sin equipo, me  di maña para que me dieran permiso para volver a casa, dije que estaba enfermo, que me dolía mucho el estomago,  el jefe no solo me dio permiso sino que le pidió a otro compañero que me trasladara al consultorio para que me vieran, así llegué a casa esa madrugada.

         Estaba   enfermo, pero,  de duda y de intriga, mi corazón se volcaba una y otra vez  y mis tripas se retorcían cada vez que pensaba en que si todo lo que se decían era verdad.

         Abrí la puerta en forma normal, no quería  pasar por lo de la vez anterior, me acerqué a la cama y grande fue mi sorpresa, mis ojos se nublaron, no podía ser, no quería creer lo que estaba viendo, ella estaba sobre el, galopando, no me habían sentido, la tome por el cuello, luego la solté y salí de ahí corriendo.

         No se cuanto tiempo pasó, me largué a caminar y caminar y donde encontraba la noche o el agotamiento, ahí me dormía, de vez en cundo comía algo, mis día ya no eran días.

         El desierto fue mi cobija, mientras tuve fuerzas, caminé por entre cerros  y arenas, de pronto y sin darme cuenta se me apagó la luz, creo que me estaba volviendo loco, hablaba solo, lloraba, gritaba……

 

         Desperté un día en los brazos de un hombre, al tiempo que me decía que bebiera lo que tenía en la cuchara,  cuando recobré mi conciencia poco a poco fui dándome cuenta de los acontecimientos, y es porque ellos, Rabin y Rabón, dos hombres que vivían juntos, cuando pude asimilar, me

Deja tu comentario sobre Lagarto Blanco tres

Deja tu comentario
Necesitas tener javascript activado para poder dejar comentarios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

De esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus datos cada vez.

Sobre esta anotación

Lagartoblanco

Lagartoblanco escribió esta anotación hace 7 meses. En ella habla sobre La Duda.

Aún no hay ningún comentario.

Tu podrías dejar el primero.

Temas relacionados

Login

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google