Memorias de un lagarto (introducción)
Introducción
Soy hijo de minero, nací al amparo de las tierras calicheras, mi padre como buen minero fue bueno para el trago, mi madre, madre de cinco hijos siendo yo el mayor, sumisa, lavandera, servicial, buena vecina, escurridiza en su andar y mala para explicar las largas ausencias de mi padre, el tema lo eludía hasta que un día se convenció que debía dar por terminada esta relación y sin mas tramite, tomo algunas pertenencias y nos mudamos a casa de una tía, la que apenas supo que teníamos una vida de perros junto a nuestro padre convenció a la mama para que se fuera a su casa por un tiempo.
De mi padre solo vine a saber de el cuando ya estaba grande y trabajaba en las calicheras de María Elena, ahí forje mis primeros pasos y tal vez en busca de ese padre es que me la pase de faena en faena. Un viejo al que apodaban el MALO, por las señas que yo le dí me dijo que mi padre se encontraba en la Mina Sierra Miranda,
No aguanté mucho la espera, poquito tiempo después me las emplumaba para Antofagasta y por contacto de otros ex compañeros es que pude entrar a trabajar a esta mina. Al requerir detalles, supe que hacía una semana, que el no daba señales de vida, que incluso no se había acercado a cobrar el sueldo.
Por un tiempo dejé de preocuparme de él, trabaje como bruto, le mandaba dinero a mi mamita para ayudar en la crianza de mis hermanos y con la intención de que los mande a la escuela, claro, no quería que ellos fueran unos brutos sin estudios.
La discusión con un jefe de la mina, me llevó a pensar que había llegado mi tiempo de estar, este jefe tenía la virtud del sapeo, por nada, siempre estaba acusando, de la pega era muy poco lo que sabía, esto, a los otros jefes les gusta por eso es que lo subieron rápidamente a capataz de cuadrilla primero, para muy pronto ser supervisor de la mina.
La nula formación técnica y la escasa escolaridad lo llevaron a cometer errores de trato con el personal, los garabatos y los malos tratos eran su principal herramienta de trabajo, por supuesto, se encontró conmigo y no le permití sus términos.



